viernes, 23 de septiembre de 2011

Los días del cadete

Buen día, hay tantos ruidos que ya no se escucha mi voz. Camino y no recuerdo, ¿Yo era libre o soy de alguien? Los edificios, tienen hambre y ya se acerca, la hora de almuerzo. No hay tiempo. No hay tiempo. No hay tiempo, a menos que vengas a romper el reloj.  No llego, es tarde, no duermo, solo quedan calles que lastimas. Hablo solo o con palomas, ellas entienden todo lo que escondemos en el miedo. Y los árboles no se deciden si morir o ahorcarnos. No hay Paz. No hay Paz. No hay paz, a menos que vengas para hacerme dormir.


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